
Costa Rica avanza hacia una fiscalización basada en datos en tiempo real. Con el nuevo sistema TRIBU-CR, la Dirección General de Tributación (DGT) tendrá la capacidad de prellenar declaraciones de IVA —aunque las someta a revisión del administrado—, analizar inconsistencias y emitir requerimientos de manera automatizada, sin necesidad de interacción humana.
Un salto tecnológico para la Administración Tributaria, pero un terreno desigual para los contribuyentes, especialmente para las PYMES.
Una brecha cada vez más evidente
Aunque muchas pequeñas y medianas empresas cuentan con ERP o sistemas contables, en la práctica los registros siguen siendo manuales y se ingresan con rezagos de días o semanas.
Esto generará una asimetría crítica: la DGT dispondrá de los datos antes que el propio contribuyente o su contador.
Quien no lleve sus registros al día podrá enfrentarse a ajustes, sanciones o requerimientos basados en información que aún no ha podido procesar, auditar ni controlar internamente. Y eso compromete su derecho de defensa. Ni qué decir de aquellos que no cuentan con un registro técnicamente adecuado, que además representan cerca del 70% de los microempresarios costarricenses (Encuesta Nacional de Microempresas de los Hogares 2024, Instituto Nacional de Estadística y Censos).
El principal revuelo del anuncio de fechas finales para el cambio de plataforma se relaciona precisamente con esta suerte de sentencia previa tributaria, con la cual los créditos con incongruencias no serán migrados a TRIBU-CR y para «recuperarlos» se debía presentar la documentación correspondiente.
¿Qué tal una Defensoría del Contribuyente?
En 2021, el abogado Diego Salto propuso públicamente la creación de una Defensoría del Contribuyente en Costa Rica, figura presente en múltiples países de la OCDE.
La propuesta fue respaldada por colegios profesionales y comentada en medios como El Financiero y Diario Extra. Esta oficina, independiente y técnica, permitiría al contribuyente contar con un canal formal para:
- Cuestionar criterios fiscales variables,
- Reportar errores en el prellenado,
- Denunciar actuaciones desproporcionadas.
Especialmente en un contexto donde el Estado digital avanza más rápido que el aparato productivo.
Sin embargo, hasta hoy no se ha presentado ningún expediente legislativo formal que concrete esta propuesta. La iniciativa parece haberse enfriado justo cuando más se va a necesitar.
Conciliación contable: el nuevo servicio invisible
En este nuevo entorno fiscal, los profesionales contables enfrentarán un desafío urgente: conciliar los datos prellenados por la DGT con los registros contables de sus clientes.
Este será un servicio técnico, especializado y cada vez más estratégico, pero que aún no está reconocido formalmente dentro del gremio. Por tanto, será necesario:
- Definir un marco de responsabilidad profesional,
- Establecer lineamientos de calidad,
- Asignar una remuneración acorde con el riesgo y la complejidad.
Para brindar este servicio de manera efectiva, el contador necesitará herramientas tecnológicas adecuadas, acceso a la cuenta del contribuyente y capacidad para revisar, contrastar y depurar datos con agilidad y rigor técnico.
Estas herramientas deberán estar diseñadas con una interfaz que permita conectarse directamente a los sistemas de la DGT, acceder a la información fiscal prellenada, analizar discrepancias y facilitar la conciliación contable-fiscal de forma segura, trazable y eficiente.
Los entremeses de TRIBU-CR son una señal clara del rumbo de la fiscalidad costarricense: automatización, inteligencia de datos y optimización de recursos fiscalizadores. Pero si no corregimos las asimetrías estructurales —especialmente las que enfrentan las PYMES— este progreso puede convertirse en un búmeran.
Una Defensoría del Contribuyente no es un lujo ni una concesión.
Es una necesidad democrática, para garantizar que la justicia fiscal no dependa del tamaño de la empresa, del ERP que tenga o de cuán rápido registre sus XML.


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