
Desde pequeño, la magia del océano me acompañó en cada etapa de la vida. Recuerdo con cariño un programa de dibujos animados donde Josefina, una ballenita mágica, compartía aventuras con Santi en la ciudad de Madrid. Tres décadas después, el mar se convirtió en parte fundamental de mi historia profesional, cuando tuve el privilegio de formar parte del equipo financiero de la Fundación MarViva.
Hoy, aunque mi camino me ha llevado por nuevas rutas, quiero rendir homenaje a una organización extraordinaria que marcó mi vida. Durante once años, fui testigo del esfuerzo incansable de un grupo de profesionales comprometidos con la conservación marina en el Pacífico Tropical Oriental. Compañeros y compañeras con el pecho azul, luchadores en la defensa de los océanos, quienes me enseñaron que cuidar el mar es cuidar la vida misma.
Los océanos, los pulmones del planeta, enfrentan constantes amenazas. La acción del ser humano ha dejado huellas profundas en la biodiversidad: contaminación por plásticos, el impacto del cambio climático y la sobreexplotación de especies vulnerables. Sin embargo, en medio de estos desafíos, existen organizaciones como MarViva que trabajan con recursos limitados pero con un espíritu indomable.
El trabajo de MarViva va más allá de la conservación; es una lucha por el ordenamiento del espacio marino, por alternativas productivas sostenibles para las comunidades costeras, por la implementación de artes de pesca responsables y por la incidencia en políticas públicas basadas en evidencia científica.
Hoy, en el Día de los Océanos, celebro dos noticias esperanzadoras:
- La exploración del Domo Térmico: Gracias a la tecnología y el apoyo de la academia y diversos donantes, una serie de robots submarinos han comenzado a recolectar datos fundamentales en aguas internacionales cercanas a Centroamérica. Este proyecto, liderado por MarViva, promete arrojar información valiosa para la conservación de los ecosistemas marinos.
- UNOC3 y el futuro del océano: La Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), celebrada en Niza y copresidida por los gobiernos de Francia y Costa Rica, concluye hoy con una mirada firme hacia el futuro. En este evento, la Plataforma Océano y Clima ha movilizado a la sociedad civil para amplificar su voz. MarViva ha estado presente con una delegación comprometida, contribuyendo al esfuerzo global para establecer estrategias que protejan la salud del océano y las comunidades que dependen de él.
Si algo aprendí en MarViva es que la conservación marina es un llamado urgente, una responsabilidad compartida. Mi admiración y gratitud a quienes siguen en la batalla, porque su trabajo es una luz de esperanza en medio del oleaje. Hoy, con el corazón azul, celebro su esfuerzo y me uno a la causa: proteger el océano es proteger nuestro futuro.
Edgar Araya Solano, CPA
Socio de contabilidad
edgar.araya@arayayduran.com
Deja una respuesta